miércoles, 8 de septiembre de 2010

LA GATA JOSEFA

Un día como cualquier otro, iba Josefa caminando por la orilla de la carretera, en ese momento de una escuela empezó a salir un grupo de niños, ella se alegro mucho al verlos pues la sonrisa de aquellos niños y la alegría que transmitían era fascinante, se lanzo hacia todos los niños para regalarles un gran abrazo, pues para ella no había mejor forma de comenzar el día. Los niños reaccionaron de forma grotesca y decidieron apelarla, la pobre gata golpeada y trasquilada decidió ir a beber un poco de leche que le regalaron unos micos que se había encontrado en el camino, ella sedienta se la tomo toda sin saber que la leche estaba cortada; la leche le hizo efecto inmediatamente y un cólico terrible la hizo maullar tan fuerte que llamo la atención de un elefante policía, que al verla corrió ayudarla, la gata horrorizada por todo lo que ya le había ocurrido se espanto al pensar que el elefante también pretendía hacerle daño, pues el elefante lucia musculoso y mala caroso, ella se endiablo literalmente y al ver que se le acercaba más y más se le lanzo encima y le aruño su larga trompa, el elefante aunque sorprendido, le explico a Josefa que él quería ayudarla; Josefa no podía más, el dolor que sentía era intolerable, cuando el elefante policía la cargo con mucho cuidado, Josefa se desmayo del dolor, él se asusto demasiado y corrió hasta la casa de la perra Jacinta una vieja amiga de él que era enfermera. Jacinta la cuido y le sano sus heridas la alimento bien mientras estuvo en su casa y la trato como la hija que ella había perdido. Josefa sorprendida de recibir tanto amor de alguien que apenas conocía le pregunto a la perra Jacinta por qué tanta amabilidad, teniendo en cuenta que no la conocía bien, Jacinta se sentó en frente de la chimenea al lado de Josefa y se sirvió un cafecito, la perra empezó a contarle a la gata un poco de la vida de ella.

Jacinta Hace 16 años había tenido una aventura con un Pitt Bull muy apuesto y galante, y el producto de esa aventura fue tener una cachorra a la cual había llamado Susan. Una bella cachorrita que ella no quiso criar y la regalo a una tienda de animales en Miami. Después de un tiempo, conto la perra Jacinta que entendió que ella hubiera podido sostener a su hija y no haberla abandonado nunca, pues ahora vive arrepentida de haber desamparado al fruto del amor que ella sintió por aquel apuesto perro. Josefa sintió nostalgia al escuchar la historia de la perra Jacinta y le propuso ayudarle a buscar a su hija abandonada.



Paso un mes, y el estado de salud y animo de Josefa fue mejorando gracias a los cuidados de tan gentil enfermera, en el transcurso de ese tiempo, entre Jacinta y Josefa nació un sentimiento muy hermoso pues para Josefa Jacinta era la madre que nunca tuvo, era tan fuerte el sentimiento entre ellas que no podían vivir separadas la una de la otra. Jacinta después de haberse desahogado con Josefa revivió todo el sufrimiento que había sentido tanto tiempo, y por causa de esto Jacinta recayó en un estado depresivo que daba tristeza entablar una conversación con ella, lloraba todo el tiempo, no se alimentaba bien y descuido totalmente su trabajo. A causa de que la gata Josefa se iba a quedar en la casa de Jacinta necesitaba coadyuvar con los gastos económicos del hogar, a raíz de esto se puso en la tarea de buscar empleo. En la selva no es nada fácil encontrar un buen trabajo y menos para una gata callejera, Josefa se empezó a desesperar pues en la casa ya no había que comer, porque Jacinta había dejado su profesión a causa de la depresión que la estaba acabando. En medio de tanto desespero Josefa decidió acudir a sus viejas amigas las gatas Clotilde y marina unas gatas que trabajaban en el negocio de la prostitución, y decidieron ayudar a Josefa incorporándola a ese oscuro mundo, del cual no era fácil salir; la gata Josefa sin pensarlo acepto el trabajo, y empezó a organizar sus primeras salidas a fincas moteles, apartamentos y lugares de encuentro con todo tipo de animal que se le cruzara y estuviera dispuesto a pagarle por acostarse con ella.

Jacinta no sabía que Josefa andaba en esos pasos, pero sospechaba de negocios raros pues su situación económica había mejorado demasiado, Jacinta decidió ir hablar con el pingüino sacerdote para que él le aconsejara qué hacer en esa situación pues le preocupaba mucho el cambio de actitud de la gata Josefa. El padre le aconsejo que hablara primero con ella y le preguntara que ocurría ya que entre ellas había mucha confianza. Jacinta decidió ir a buscar a Josefa a la casa de las gatas bandidas, era algo que no le agradaba de a mucho pues consideraba que ellas eran muy mala compañía, al entrar a la casa la recibió una perra hermosa; alta delgada muy atractiva, se le presento a Jacinta como Susana. La perra Jacinta inquieta le pregunto de donde venia y de qué familia era, Susana le contesto que venía de Miami y que su familia la había abandonado que solo sabía que su madre vivía en esa selva y por eso se había mudado allí . Josefa se dio cuenta inmediatamente de lo que ocurría y afirmó que Jacinta por fin había encontrado a su hija perdida Jacinta no podía contener el llanto y abrazo my fuerte a Susan. La gata se sentía muy feliz de ver que habían logrado lo que se habían propuesto y sugirió que con los ahorros que tenían de su trabajo se fueran a Miami a buscar una mejor vida, para que de esta forma Susan y Josefa dejaran este trabajo e iniciaran una carrera profesional, alejadas del mundo oscuro al cual pertenecían y del cual querían salir. La familia se mudo y ahora llevan una vida diferente y completamente feliz.    Fin

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